La vida está llena de grandes ausencias. En aproximadamente dos años, han pasado por mi vida personas las cuales, unas se han quedado, otras se han esfumado, otras estaban de paso y es que las personas, al igual que algunas cosas y algunos acontecimientos, tienen su momento.

Pero ¿y las ausencias? esas que nunca se llenan con nada, esos vacíos que ni siquiera con el tiempo nos olvidamos de ellos... Hace muy poco tiempo que sufro  la ausencia de las dos personas más importantes de mi vida: una, mi madre, fallecida de cáncer (al igual que mi padre hace años) y la otra, mi pareja, que no ha sabido o no hemos sabido hacer frente al distanciamiento que hemos tenido con la situación de dependencia que esto nos ha creado.

De repente, me doy cuenta que perder cosas unas veces es importante, otras veces menos, pero son sólo eso: cosas; pero cuando pierdes personas que quieres, que forman parte de ti, de tu mundo, de tu corazón...ay, eso sí que es irreparable. Contra la muerte, es obvio que no se puede hacer nada, pero ¿y cuándo la persona que quieres y está viva, decide voluntariamente dejar de formar parte de ese mundo al que pertenece porque tú lo has puesto en ese lugar tan importante para ti? ¿Cómo encajas eso serenamente?

Desearía vivir en un mundo sin ausencias, sin tener que echar de menos nunca a las personas que quiero, sobre todo, si aún siguen en él y sobre él. Desearía que todas esas personas que han pasado por mi vida, están ahora en ella o aparezcan en un futuro, se unieran en un mismo sentimiento: el de no querer notar mi ausencia, sabiendo que siempre estoy ahí para ellos. Que siempre estoy presente.