Hace poco, hablando con un chico que lo está pasando mal, porque su novia lo ha dejado, me di cuenta de que los sentimientos que genera el estar enamorado son similares en muchas personas, aunque nunca en todas.
Sé cómo se siente; sé por lo que está pasando; sé el sufrimiento tan horroroso que se puede llegar a sentir, de una intensidad tal como nunca hubieras imaginado.
¿Por qué no nos podemos controlar? ¿Por qué lo percibimos como la tragedia más terrible jamás vivida? ¿Acaso el cerebro no tiene mecanismos de defensa contra este ataque?
Hay personas que tienen la capacidad de racionalizarlo todo, y otras, que sencillamente, no podemos. Sólo lo sentimos y lo vivimos, pero no lo pensamos. El sentir nos desborda hasta tal punto que nos enajena y nos condiciona hasta en el malestar físico.
Los psicólogos lo "arreglan" diciendo que todo transcurre según la percepción que tú tengas de las cosas. De acuerdo. Pero ¿dónde está el truco para cambiar la percepción? Todavía no me lo han explicado. El dolor y el sufrimiento es un sentimiento inmensamente más poderoso que el de la alegría. Creo que es genético e intrínseco a nosotros.
Quiero ayudar a este chico.Quiero decirle que se sale. La mente es poderosa, pero se sale. Eso sí: en el proceso, dejarás un pedazo de ti; aunque como dicen por ahí "que el Señor no nos mande todo lo que podamos aguantar". Desde luego que no.