Recuerdo cuando era pequeña, y leía mis cuentos de hadas, y era feliz.

Pensaba que de verdad, así eran las cosas. Que tú conocías a un hombre que te amaba para siempre y que nada podía contra eso. Y yo creía que a mí también me pasaría.

Ayer fue un día duro. El hombre al que amo, me decepcionó una vez más y ya no pude con tanto dolor. Creía que yo significaba algo importante para él, que después de siete años, yo era como un pedazito de su vida que le daba luz y alegría.
Pero no, no soy nada.

¿Cómo se puede querer tanto a una persona que no te llega ni a la suela del zapato?
¿Por qué daría parte de mi vida por un abrazo suyo, un beso, una mirada, una caricia, aun sabiendo que no significo para él, lo mismo que él para mí?
¡Oh cielos! ¡Qué duro me ha jugado el destino!

Pero, hay algo que siempre, siempre, mientras viva, tendré que agradecerle: el maravilloso hecho de pensar, que mi cuento de hadas podía haberse hecho realidad.