Hace aproximadamente un año, en una madrugada de mucho dolor físico, tuve la ocurrencia de componer algo dedicado a la hernia de disco, una afección hartamente dolorosa.
Hoy, a las puertas de una segunda operación,me desahogo publicando aquella dedicatoria a modo de súplica:

No es que te vayas de mí
es que ya sin mí, no vives
me haces tanto sufrir
que en el fondo me deprimes.
Ya no sé cómo tratarte
con respeto o con desprecio
pero lo que haces conmigo,
sin duda no tiene precio.
¿Qué te he hecho yo para tanto?
¿por qué me coges cariño?
¿no ves que esta relación
es harto puro dañino?
Insistes en fastidiarme
y yo en luchar contra ti
esto es una guerra a muerte
por poder sobrevivir.
O te marchas de mi vida
y te largas de repente
o te meto cuatro hostias
y te hundo para siempre.