Llevo un invierno que maldita la gracia que me hace.
Me he hecho, sin querer, coleccionista de guantes y acaparadora de abrigos. Y he pasado por dos resfriados (con vacuna incluida)y por varios paquetes de pañuelos. Pero, ¿de veras hay alguien que disfrute con el frío y esté en su sano juicio? ¿es posible que el ir atiborrado de ropa refleje una alegría desmesurada?
Me niego a creerlo.Y, sobre todo, ¿por qué dicen que el verano dura más si no es verdad? ¿no será que a algunos hipotensos (e hiper chalados) se les hace más largo?
Es cierto que ya acusamos un cambio climático importante.Al menos, en el sureste español, nos dirijimos hacia un clima netamente desértico: inviernos fríos y veranos calurosos, pero aun así, yo viviría siempre en verano. Claro, que tendría que hacer como las aves migratorias: ir siempre tras el calor.
Y hablando de aves,no sé si me atacará la gripe del pollo, pero lo que es seguro, es que el "catarro de la lechuza", no me lo quita nadie,porque ya lo estoy acusando...¡oh,no!
Me siento identificada en tu post... aunque este año, no se porque extraño motivo, no me he llegado a resfriar (creo que es la primera vez en mi vida).
Igualmente, si hay que emigrar...se emigra, yo me apunto a ir en busca del solete!! jejejeje.