Me resulta muy chocante el comprobar cómo hemos llegado a obsesionarnos con el problema del sobrepeso y el hecho de guardar la línea en general:

Me ocurrió un día, en una cafetería,que estando yo en el intermedio de un curso,escuché cómo una compañera le pedía al camarero un café descafeinado,con leche desnatada y con sacarina. Y mientras yo sonreía,el camarero le contesta:
-Eso, es una porquería.Si quieres, te pongo un vaso de agua.

Y luego,sin embargo,estas "light victims", se atiborran de frutos secos(para matar el hambre), la cervecita(en el aperitivo),los bocadillos(si vamos al campo) y cómo no,las pizzas con mucho de todo,si es fin de semana.¡Ah! Y al cine,con palomitas,por supuesto.

Repito,no deja de ser chocante.